La carretera 190 al oriente de la ciudad une los pueblos zapotecos que hacen las mejores excursiones de la temporada. Mitla, a 40 minutos, es el pueblo que toma su nombre del Mictlán. Sus panaderos decoran el pan de yema de la región con una pasta blanca de azúcar, huevo y limón, dibujada en flores, velas, figuritas y las grecas de la zona arqueológica, muchas veces con el diseño que pide la familia. El pueblo cubre calles y patios con tapetes de arena y aserrín de colores, y en los últimos años ha sumado concursos de tapetes, conciertos por la noche y una gran comparsa de clausura el 3 de noviembre. En 2026 el estado instala además una escultura monumental en Mitla, y sus recorridos "Flores que guían el alma" (del 26 de octubre al 3 de noviembre) salen del parque El Llano a los campos de cempasúchil de Mitla y Teotitlán.
Teotitlán del Valle, el pueblo de los tapetes de lana, es el lugar para entender la despedida. Las familias ponen en el altar la comida favorita del difunto y el 2 de noviembre comparten con él mole, tamales y atole; a las 3 de la tarde las campanas y los cohetes marcan el momento en que las almas toman su última comida y emprenden el regreso. Más tarde las familias van al panteón a acompañarlas, compartiendo naranjas y un trago de mezcal. El vals "Dios nunca muere", la misma pieza de los entierros, es el que cierra la fiesta.
Tlacolula, de paso, tiene uno de los grandes tianguis dominicales de Oaxaca, un laberinto de puestos entre la plaza y el templo, con su pasillo de humo para el tasajo y pan de los pueblos del valle. En 2026 los domingos caen el 25 de octubre, el mejor día para verlo lleno de cempasúchil, velas y pan, y el mismo 1 de noviembre.